Emular a deportistas como Roger Federer o Tiger Woods a través de
los videojuegos puede acabar pasando la cuenta. Así al menos parece
ocurrirles a quienes ya cayeron en el uso excesivo de Wii, la consola
de Nintendo más vendida en EU. Con ella, el jugador simula movimientos
reales de deportes como tenis, golf o béisbol, gracias a un control que
se ajusta a la mano.
El problema es que la realización de
movimientos repetitivos, a veces intensos, sobre todo en personas poco
acostumbradas a realizar actividad física real, está causando lesiones
en hombros, codos o muñecas, por ejemplo, como se advierte en la última
edición de la revista "England Journal of Medicine".
En ella,
el médico español Julio Bonis, de 29 años, relata su propia experiencia
de lo que describe como "Nintendinitis" o, en su variante más moderna,
la "Wiiitis".
Un domingo, Bonis despertó con un fuerte dolor
en su hombro derecho. El día anterior no había practicado ningún
deporte ni sufrido ninguna caída que explicase el problema. Tras
consultar a un reumatólogo, el diagnóstico fue una tendinitis aguda en
su hombro derecho.
Al repasar lo que había estado haciendo,
el médico encontró la causa de su trastorno: había jugado tenis con su
videoconsola por más tiempo de lo habitual.
"El tratamiento
consistió en ibuprofeno durante una semana, así como la completa
abstinencia de jugar con la consola Wii", comentó Bonis.
"Lo
que me convenció para enviar el caso fue que un amigo mío, después de
jugar a 'Wii Sports', sufrió un problema similar. Es probablemente una
condición subdiagnosticada", agregó el médico.
Con recreaciones
virtuales de ciertos deportes, "estos juegos implican la utilización de
grupos diferentes de músculos, que no siempre están en movimiento.
La
Wii puede cautivar durante horas y, a diferencia del deporte real, la
fuerza física y la resistencia no son factores que limiten", dijo
Bonis, del Grupo de Investigación en Informática Biomédica de Barcelona.
La "Wiiitis" es la última dolencia generada por la era de los
videojuegos, que empezó con la lesión de muñeca por jugar al "Space
Invaders" en 1981, causada por presionar el botón del control en
repetidas ocasiones.
pmm