Así como se vio una revolución en la informática e internet, se
espera que suceda algo similar con la robótica. “En unos años vamos a
mandar a nuestro robot a que haga cosas por nosotros. Habrá una
simplificación de tareas repetitivas, peligrosas o que hacen que las
personas se fatiguen”. Lo anterior obligará a mucha gente a prepararse
en este ámbito, asegura Roberto Saint Martin, director de
administración y finanzas de Microbotix.
De acuerdo con los
directivos de Microbotix, en México hacen falta espacios para aprender
acerca de la robótica y, en contraste, los pocos investigadores e
inventores preparados salen del país por falta de oportunidades
laborales.
Con cinco años en el mercado, Microbotix tiene la
misión de “promover los conocimientos y la tecnología necesarios para
acercar a la juventud de México las ciencias y tecnologías de
vanguardia, a través de la impartición de cursos y venta de material
didáctico”.
Microbotix es distribuidor de robots, sensores,
microcontroladores, entre otros productos de la marca Parallax. Además
ofrece productos propios como el robot MantaRaya v1.1. y talleres para
mayores de 15 años donde aprenden desde los conceptos básicos de
robótica, diseñar un robot que a través de sensores infrarrojos sea
capaz de salir de un laberinto, controlarlo a distancia, hasta
desarrollar aplicaciones avanzadas de programación y de comunicación
con pantallas LCD.
Como una extensión de su labor, recientemente
la empresa inauguró el Robotix Center, en la ciudad de México. Se trata
de un centro para impulsar la robótica educativa, profesional y
recreativa para personas de todas las edades. Saint Martin explica que
continuarán ofreciendo talleres en escuelas; sin embargo, vieron la
necesidad de crear su propio centro educativo debido a que en muchas
instituciones hay limitaciones en el equipo y a complicaciones al
transportar los robots hacia algunos lugares.
Ricardo Correa,
director comercial, expone que los cursos de robótica, a través de
actividades lúdicas, facilitan el desarrollo de habilidades
cognoscitivas, así como la generación del razonamiento
lógico-matemático.
“Estamos acostumbrados a pensar que las
matemáticas son difíciles y que la ciencia es para genios, nosotros
buscamos romper con esos mitos”, asegura Samuel Beutelspacher, director
de operaciones. Asimismo el entrevistado señala que los programas
tienen otras finalidades como descubrir a los niños con potencial y que
tal vez serán los ingenieros del futuro, “aquellos niños despiertos,
que de todo preguntan por qué, cercanos a la tecnología, que desarman
las cosas; hay que enfocarlos para que desarrollen sus habilidades y
encuentren las herramientas que necesitan”.
Los encargados
establecen que los participantes aprenderán la conformación de los
robots, a resolver problemas, por ejemplo, colocando el robot en un
laberinto y saber moverlo. “Buscamos que la robótica no sea
malentendida. En otros lugares los ponen a soldar y a unir cables, o
les dan clases técnicas de cómo conectar sensores, les ponen las pilas,
el robot prende y se mueve, pero los niños no entienden qué
ensamblaron, ni porqué. Aquí les enseñamos a entender todo el proceso”,
comenta Saint Martin.
Los ejecutivos comentan que los cursos son impartidos por ingenieros en mecatrónica y pedagogos especializados.
Samuel
Beutelspacher agrega que actualmente están buscando el respaldo de
alguna institución reconocida y de alto nivel como el Tecnológico de
Monterrey, debido a que la Secretaría de Educación Pública les indicó
que no avala cursos externos o extracurriculares.