ENVIADA
isela.serrano@eluniversal.com.mx
SOUTHAMPTON, Ing.— Estás a bordo del crucero más grande del mundo, el
Independence of the Seas que te dejará sin aliento cuando repases
lentamente su cofre de sorpresas y te enteres que, si se colocara sobre
su proa, sus dimensiones sobrepasan la altura de la torre Eiffel de
París y pesa lo mismo que 32 mil elefantes adultos.
Un monstruo en altamar con capacidad para 4 mil 375 pasajeros, más una
tripulación de mil 360 personas. Con helipuerto, un minicampo de golf,
nueve piscinas, casino, biblioteca teatros y un buffet infinito de
gastronomía internacional con selectos vinos y ricos postres.
Por dentro parece un gran mall con un bulevar de tiendas y boutiques, iluminado con luces de colores exuberantes.
Pero también podría ser un museo flotante. ¡Cómo no, si posee más de 5 mil obras de arte colocadas por todos sus rincones!
Cada piso, por ejemplo, está dedicado a un estilo particular, y entre
los corredores el ojo humano se pierde en piezas del renacimiento y el
barroco.
Aunque predomina el color dorado y los detalles en cristalería y caoba,
la vista comprueba que una amplia paleta de tonalidades ha sido
utilizada.
Quizá a ti, como a muchos pasajeros te den ganas de frotar la
descomunal lámpara de aceite como la de Aladino que aprecias desde
cualquier elevador panorámico, desde donde sus alfombras literalmente
te transportan a la realidad cuando notas que a tus pies está grabado
el día en el que estás viviendo: lunes, martes...
Ritual al paladar
Para el desayuno te recibe una gran mesa con divertidas frutas en forma
de animales, rostros y esculturas de hielo. Las cambian todos los días.
Son de ornato pero forman parte de las 29 toneladas de fruta fresca que
se consumen cada semana. Los platillos son un lujo al paladar, lo que
hace que sea mu fácil olvidarte de las dietas.
Espera ver la cena de etiqueta con su ambiente elegante y señorial, el
show de patinaje sobre hielo, los conciertos o las fiestas temáticas
que recuerdan los años 80. Pero también hay opciones para niños y
jóvenes intrépidos.