Recibieron la instrucción sobre el náhuatl en su propia familia, en su comunidad o la aprendieron por iniciativa propia; sus conocimientos se encuentran avalados por la Academia de Lengua y Cultura Náhuatl y la UNAM y han sido reconocidos por el Instituto de Educación Media Superior (IEMS), organismo que los contrató como profesores.Su encomienda es impartir —desde este lunes— la materia optativa de Lengua y Cultura Náhuatl I y II en 14 preparatorias del gobierno capitalino. Los planteles de Milpa Alta “Emiliano Zapata” y Tlalpan II “Otilio Montaño” ya lo hacen desde 2002.
Juventino Rodríguez, director general del IEMS, estima desde ahora una alta demanda de la materia y los resultados obtenidos en Milpa Alta y Tlalpan lo respaldan: mil 200 alumnos atendidos.
Para este ciclo escolar se abrirán dos grupos por semestre en cada plantel, pero en los que se impartirá por quinto año consecutivo serán tres, debido a la cantidad de solicitudes recibidas.
Se pretende, afirma el funcionario, que los estudiantes vinculen su pasado cultural y lingüístico con su presente y que desarrollen un criterio propio que les permita identificarse como parte de una cultura con raíces indígenas.
La incorporación de la materia optativa a los planteles de nivel bachillerato del gobierno capitalino hace recordar a Isidoro Meza Patiño, coordinador de la Academia de Lengua y Cultura Náhuatl de Santa Ana Tlacotenco, Milpa Alta, los comentarios de sus antepasados: “dijeron que se estaba desapareciendo (el náhuatl) y que un día tenían fe de que iba a volver a brillar el sol”.
Él es profesor en el plantel de Milpa Alta, delegación de donde es originario, y desde la asociación civil que dirige ha formado a otros tantos en esta lengua, que considera en vías de extinción.
Entre ellos Elsa del Valle Núñez, Lilia Villanueva Molina, Paciano Blancas Carrillo, Gerardo Roque, llleonardo Bonilla, Jorge Choreño, Baruc Martínez, José Luis Chávez Martínez, Galdino García Medina, Rosalía Lilia Martínez, Elizabeth Tayde Gárate y José Mario Ramírez, los nuevos profesores de náhuatl de las preparatorias capitalinas.
Baruc aprendió la lengua en casa, con sus abuelos, en San Pedro Tláhuac. Las conversaciones que escuchó y formuló se complementaron con la escritura, la cual comenzó a desarrollar a partir de los 17 años.
Isidoro considera que una persona puede aprender la lengua y comenzar a comunicarse con ella después de dos años de estudio porque es difícil, sobre todo la clásica que se divide en reverencial y simple.
En las preparatorias se impartirá la materia optativa en dos cursos, durante dos semestres, donde no sólo se abordará la cuestión lingüística, también se hablará sobre historia, cultura, filosofía, literatura e historia del arte prehispánico. La idea es que los jóvenes aprendan cuestiones básicas para hablar lo esencial.
Paciano también tuvo su primer acercamiento con esta lengua en el hogar y aunque sus padres rechazaban enseñarle la lengua y preferían dirigirse a él en castellano, tuvo sus primeras lecciones y prácticas con su abuela.
Para José Luis Chávez el aprendizaje fue distinto, resultado de una búsqueda constante por conocer y aprender la lengua nunca conoció de cerca con la familia.
Pero sea de una forma u otra todos estos profesores han aprendido en el camino que el náhuatl es algo que deben difundir.
Ello a pesar de que en el DF hay 118 mil 424 personas, de cinco años de edad o más, que hablan alguna de las 42 lenguas indígenas registradas.
La más usada es el náhuatl: el 26.4% de los indígenas originarios o migrantes de la ciudad de México la habla; 12.1% se comunica en otomí,11.3% lo hace en mixteco, 10% en zapoteco y 6.8% en mazahua, según el Conteo de Población y Vivienda 2005 del INEGI.
La población indígena originaria de la capital se concentra en 46 comunidades de las delegaciones Milpa Alta, Xochimilco, Tláhuac, Tlalpan, Cuajimalpa, Magdalena Contreras y Alvaro Obregón, mientras que la migrante se ha asentado en Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Iztapalapa, Coyoacán, Iztacalco y Gustavo A. Madero.