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El fraude fue doble: económico y de confianza. A pesar de que volvieron a creer en ella, una vez más los decepcionó.
Los documentos que entregaba la directora del colegio Dr. Gregorio Mejía G. carecían de validez oficial ante la Secretaría de Educación Pública (SEP); el plantel operaba con una clave inexistente, y ante el compromiso de aclarar la situación, los padres de familia decidieron darle una última oportunidad.
La fecha límite era el 4 de julio, día en que de manera oficial concluye el ciclo escolar. Sin embargo, la directora, de nombre Susana Mejía, subió las mesas y sillas que ocupaban sus alumnos a un microbús e intentó huir en medio de la noche.
“Una mamá que vive cerca se dio cuenta de que estaban subiendo las cosas al micro y nos avisó”, comentó Selene Barrón, madre de un niño que cursaba el primer año de primaria en este plantel.
La huida se frustró cuando al domicilio, ubicado en la colonia San Francisco, en Magdalena Contreras, llegaron varios padres de familia a exigir una explicación por la mudanza.
“Primero nos dijo que le iban a cambiar la loseta del piso y después que la SEP la había reubicado”, señaló Alejandro Molina, otro de los padres.
Su enojo va más allá de lo económico: se sienten burlados, pero lo que más les preocupa es que “el daño fue para nuestros hijos”.
Las irregularidades en esta escuela comenzaron desde hace varios meses, cuando el cambio de la plantilla de profesores era constante, se redujo el número de clases y “siempre que alguien le decía que iba a sacar a su hijo, ella prometía darles una beca”.
Debido a que el nivel académico de los niños “es bueno”, los padres accedían a mantenerlos en el plantel, hasta que una de las madres de familia se percató de que en la constancia de estudios que le otorgó, boletas y otros documentos, la firma era igual pero aparecían distintos nombres.
Durante la fallida huida, llegaron patrullas al lugar, la profesora se atrincheró en la escuela y se negó a salir. De manera legal, los padres están imposibilitados para actuar “porque no hay delito consumado”, explicó uno de los policías.
Por lo que su única opción es volver a creer en la promesa de que hoy les entreguen los documentos oficiales, “si es que antes no se nos pela”.