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    Itinerario Político
Ricardo Alemán
12 de abril de 2006

Política y mentira

A pesar de que una buena parte de los mexicanos, de los potenciales electores, se guardan en los llamados "días santos" o vacacionan de acuerdo con sus posibilidades, lo cierto es que de nueva cuenta parece abierta la polarización social a causa de las filias o las fobias político-electorales. Y es que la confrontación mediática entre AMLO -el puntero en las encuestas- y Calderón -su más cercano perseguidor- parece lista para convertirse en el principal ingrediente en la última etapa de la campaña presidencial, que arrancará el lunes próximo y bajará de intensidad al inicio del campeonato mundial de futbol.

Como se sabe, la polarización entre estos candidatos se ha caracterizado por las posiciones irreductibles entre quienes apoyan y defienden a capa y espada a AMLO, y aquellos que apoyan y defienden a capa y espada a Calderón. En el centro quedan los que insultan y descalifican a todo aquel que se atreve a cuestionar o contradecir a AMLO, y quienes descalifican e insultan al que se atreve a criticar a Felipe. Pero son pocos los que se detienen, en los dos bandos, a analizar lo que está en el centro de esa perniciosa polarización. Pocos quieren ver que uno de los factores que llevan a unos a la defensa a ultranza de tal o cual candidato y a la descalificación de quienes lo critican, es el germen de la mentira, que anida no sólo en la política y en los políticos, sino entre los potenciales electores.

Entre políticos y ciudadanos existe una suerte de "simbiosis" en donde los primeros, los políticos, ejercitan la mentira como uno de sus deportes favoritos, mientras que los otros, los votantes, reclaman su dosis de mentiras, exigen que se les mienta. A propósito de la Pasión de Cristo, que es el origen de los días de asueto y recogimiento, vale la pena echarle una mirada al más reciente ensayo de Fernando Savater, "Los 10 Mandamientos en el siglo XXI". El filósofo se cuestiona sobre la actualidad de los 10 Mandamientos y sobre su vigencia ética y moral para la sociedad occidental en el nuevo siglo. Savater llega a una conclusión que, en tiempos de polarización como los actuales, molestará a más de uno de los votantes mexicanos enamorados de AMLO, de Calderón o de Madrazo, sobre todo por las características de los presidenciables, y por las filias y fobias de sus simpatizantes.

Y sobre la afición de los políticos a la mentira, Savater dice en dicho texto: "Sin duda son los políticos quienes en cualquier lugar del planeta cargan, con mayor o menor justicia, con el sambenito de ser quienes más promesas hacen y, por el contrario, los más incumplidores. Uno de los episodios más impresionantes se encuentra en los escritos de Platón cuando en la ´Carta VII´ cuenta su malhadada aventura y se le acusa de convertir al tirano Dionisio en una especie de rey filósofo como él soñaba. En un momento determinado, un amigo de Platón y de Dionisio tuvo que huir porque el tirano había decidido matarlo. Platón intercedió y Dionisio le dijo que el exiliado se presentase con toda tranquilidad porque él prometía perdonarlo. Cuando el perseguido volvió fue de inmediato condenado a muerte y ejecutado. Platón, conmocionado, fue a protestarle a Dionisio: ´Tú me habías prometido perdonarlo´, dijo. Entonces el tirano miró a Platón con frialdad a los ojos y le dijo: ´Yo no te he prometido nada´. Esta es la verdad. El tirano no promete nada. Es decir, puede hacer el gesto de prometer, puede pronunciar las palabras, pero no las considera un compromiso porque se siente por encima de todos y nadie le puede obligar con lo que él dice. Muchas veces somos demasiado exigentes con las promesas de los políticos. Estos personajes las utilizan para ofrecerse y venderse a los electores. De todas formas, habría que preguntarse: ¿les toleraríamos que no nos hicieran esas promesas? ¿Realmente votaríamos por un político que confesara sin pudor sus limitaciones, o que reconociese que las dificultades son grandes o que, a corto plazo, no podría resolver los problemas, o que va a exigir grandes sacrificios a la población? ¿Cuántos hombres podrían prometer, como hizo Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial: ´Sangre, sudor y lágrimas´? ¿Admitiríamos que un político nos dijera la verdad con crudeza y nos exigiese que lo aceptemos? Muchas veces nos quejamos de que los políticos mienten, pero de forma inconsciente les pedimos que lo hagan. Nunca los votaríamos si dijesen la verdad tal cual es, si no diesen esa impresión de omnisciencia y omnipotencia que todos sabemos que están muy lejos de poseer. De modo que aquí hay una especie de paradoja; por un lado no queremos ser engañados por los políticos, pero a la vez exigimos que lo hagan".

Y seguramente no faltarán quienes se atrevan a reconocer el razonamiento de Savater, pero lo cierto es que la polarización social que anida en la contienda político-electoral parece que está en línea con el ensayo del filósofo español. ¿Cuántos enamorados de AMLO, de Calderón o de Madrazo no quieren oír las mentiras de su preferido? ¿Cuántos prefieren engañarse y que los engañen? Y aunque se enojen, que con su pan se lo coman.

aleman2@prodigy.net.mx

 
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Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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