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    Artes Visuales
Mónica Mayer
15 de febrero de 2008

Pasos de baile

El tiempo pasa y la memoria se desvanece. No sé si ya se me llenó el disco duro y cada vez le cabe menos información a mi cerebro o ya he visto tantas obras que el pobre está cansado, por lo que se ha vuelto tan selectivo que es mínimo lo que se le pega.

El hecho es que exposiciones van y exposiciones vienen y rara vez vuelvo a recordar las obras.

Hace unos días me sorprendí a mí misma porque no podía borrar de mi mente una pieza que vi en la galería Garash (Álvaro Obregón 49, colonia Roma). Es una obra de Ana Roldán, artista mexicana que estudió y reside en Suiza y que es parte de su exposición individual titulada Pasos de baile.

Se llama JOE. Es un objeto curioso. Se trata de una escultura de corte minimalista con aires de cojín, aunque también podría considerarse como un mueble travieso, con ganas de interpelar, inquietar o incluso hacer reír a sus usuarios.

JOE está compuesto por dos piezas iguales. Son formas tubulares forradas de una piel suave y oscura. Cada una tiene tres segmentos unidos en ángulos rectos de manera escalonada. Por decirlo de otra manera, al colocarlas juntas son como el torso y las piernas de una persona sentada.

JOE es una presencia. Puede acostarse, arrodillarse o sentarse junto a nosotros. Su textura, aunque sobria, nos invita a acariciarla o, una vez que agarramos más confianza, a acostarnos sobre su regazo. Deseo, añoranza, ausencia.

Creo que lo que más me llamó la atención de esta pieza, la razón por la que no se me olvida, es que a pesar de su estética pulcra y su aparente sencillez, quizá por ser tan esencial, toca fibras emocionales que invitan al público a interactuar con ella.

No olvidaré esta pieza de Roldán en particular, pero hay algo en su obra en general que me interesa y que JOE logra contundentemente: cambia el papel de contemplación del observador y lo coloca en una posición en la que tiene que interactuar con ella. Quizá esto se deba a que los orígenes de la artista están en el performance. En su trabajo, la obra es el objeto y la acción del espectador.

Así, por ejemplo, The sun’s pun above profanity version realistic es una valla portátil para impedir el paso peatonal, pero en lugar de estar hecha de metal, es de un acrílico transparente, lo que permite que nuestra vista la traspase. La palabra run (correr) está integrada a la estructura misma del objeto. Si los materiales ya planteaban una contradicción visual, el texto la agudiza. Sin embargo, la función del objeto sigue siendo rotunda y hay que rodearlo.

Otra de sus piezas se llama Cada reacción está definida por la situación que hay en ese momento, más que por el talento de cada jugador. Se trata de un tablero/mesa metálico alto, como de bar, sobre el que reposa un juego de barajas. Cada carta tiene un diseño en blanco y negro resuelto a partir de mezclar cuatro elementos básicos. Son arquetipos que sirven para plantear el juego social: el mago, la reina, el cocinero y la bestia. En esta obra la interacción está implícita, tanto en el diseño de las cartas como en el hecho de que el jugador tiene que inventar sus propias reglas.

Yo, por lo pronto, no olvidaré a JOE.

Talleres:

La Comisión Cultural de Unión de Vecinos y Damnificados (UVyD), peculiar institución que surgió a partir del terremoto de 1985 y ha logrado sobrevivir todos estos años, está tomando nuevos bríos.

Además de las clases de arte para esquizofrénicos que imparten en las mañanas, por las tardes hay talleres para niños y adultos. Ángel Flores está dando el de grabado, pero también los hay de pintura, modelado en barro, fotografía y otros. Los precios son razonables. Informes en el 55 74 13 22 o en su sede en Xalapa 213, colonia Roma.

www.pintomiraya.com

 
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PERFIL
 
Mónica Mayer quiere seducir al público para que se acerque a las artes visuales, que dice, han sido relegadas a nivel educativo y en los medios de comunicación. En contraste con esa necesidad de llamar la atención, la autora confiesa que cuando escribe nunca piensa en sus lectores, pues "me pondría muy nerviosa de saber que alguien la está leyendo". Lleva más de 15 años con esta tarea.
 
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