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| Revolucionar el ámbito educativo tiene su arte |
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Michelle Gama
El Universal Viernes 29 de junio de 2007 |
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A un año de la implementación de clases de música y danza, el programa podría extenderse a otras escuelas del Distrito Federal
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Música en vivo, el descubrimiento del cuerpo y la energía de una sesión de danza son sólo algunos de los beneficios que alumnos de escuelas ubicadas en el Centro Histórico -algunos hijos de vendedores ambulantes- han recibido de ConArte en el ciclo escolar que termina. En su primer aniversario, el Consorcio Internaconal Arte y Escuela (ConArte) mantiene firme su compromiso por revolucionar la educación básica al integrar manifestaciones artísticas en el desarrollo de los estudiantes, empezando por clases de música y danza. Lucina Jiménez, directora del consorcio, explica que proyectos como éste contribuyen a la transformación de la educación básica en México. Al reflexionar y hacer un balance sobre este primer año, Lucina Jiménez se refiere a dos tipos de resultados: por un lado, en el rubro de la gestión se consolidó una relación estrecha con la SEP. En el transcurso de la implementación de este proyecto en las escuelas, se percibió en los maestros un interés por este tipo de aprendizaje: "Los maestros están conscientes de la necesidad de una educación más integral". Al hablar de los logros del programa en los niños, la directora de ConArte afirma que en un principio los alumnos presentaron mucha dificultad para asumir el movimiento. Al partir de una cultura de sedentarismo se dificulta el desarrollo de la coordinación motriz. Después de este primer año se ha avanzado mucho: "Los niños salieron del cascarón de una cultura impuesta". Las clases de danza y de música tienen proyecciones que rebasan el primer propósito del conocimiento del arte, los alumnos han desarrollado una forma distinta de relacionarse con sus compañeros, han dejado las actitudes violentas, mejoraron su concentración e integraron a niños con necesidades especiales a través de la música y la danza. Los resultados anteriores son producto de la generación de nuevos dispositivos de aprendizaje. Las actitudes y energía que se generan en estas clases facilitan la interacción. La indiferencia, apatía y falta de disciplina se han reducido. Aunque en este ciclo escolar las clases sólo se llevaron a cabo en 10 escuelas primarias y secundarias, en su mayoría ubicadas en el Centro Histórico y pertenecientes a un sector marginado, los primeros objetivos del consorcio fueron alcanzados satisfactoriamente, como afirma su directora, además de haber podido profundizar más en ellos. Jiménez comenta que las mejores universidades en el extranjero no seleccionan a sus aspirantes según una nota numérica, sino por las capacidades de expresión, relación, innovación, relación intercultural y capacidad de encontrar distintas soluciones a un mismo problema. Dado lo anterior, al no abrir las posibilidades de visión en el alumnado mexicano se le condena a no estar a la altura de los requisitos mencionados. Las clases implementadas por este proyecto están a cargo de bailarines y músicos profesionales. Al preguntarle sobre las posibilidades de expansión del programa, dentro y fuera del DF, Lucina Jimenéz explica que las intenciones de ConArte son, en primer lugar, consolidar las clases en las escuelas del Centro Histórico y en segundo, ampliar el programa hasta a el doble de escuelas. La SEP ha mostrado interés e intención de llevar este programa al interior de la República. Uno de los aspectos más interesantes del consorcio y sus actividades es su gestación y nacimiento. Al ser una iniciativa de la sociedad civil, implicó un fuerte compromiso por parte de sus miembros, además de una cuidadosa planeación y metodología. La misma Lucina Jiménez renunció a la dirección del Cenart para dirigir este proyecto. El financiamiento proviene de la sociedad civil. Agnes Hund, presidenta honoraria del MOMA de Nueva York aportó recursos y estableció el vínculo para realizar el convenio entre ConArte y el National Dance Institute de dicha ciudad estadounidense. También han colaborado en este rubro Rosario Pérez, la empresa Transportación Marítima Mexicana y el Centro Educativo Exea. En este proyecto hay personas que trabajan bajo la figura del voluntariado y otras que realizan donativos de manera individual. "En México debemos de entender que no se le puede dejar al Estado la obligación de crear y financiar todo tipo de proyectos. Si hablamos de democracia y de exigir derechos, tenemos también que hablar de asumir responsabilidades." Uno de los objetivos del ConArte es romper con prejuicios. En lugar de que el sector cultural y el de educación se critiquen mutuamente, se debe buscar una plataforma común, a la que también debe de unirse la sociedad civil. Así será mucho más viable que se materialicen los objetivos compartidos. ConArte ha marcado pauta en romper esquemas y obtener resultados, por lo que en el futuro les esperan metas mucho más ambiciosas. Se buscan incluir más manifestaciones artísticas en la vida escolar, como el canto y el teatro, pero sin hacer a un lado a las artes plásticas en función de las nuevas tecnologías, como la fotografía digital y el video. La directora aclara que no se buscan proyectos aislados o inconexos, a lo que se apunta en un futuro es a la interdisciplina.
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