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SEATTLE.— Clay Bennett finalmente encontró una suma de dinero que pudiera cortar su agolpada relación con la ciudad de Seattle: 75 millones de dólares.
Como resultado, los SuperSonics se mudan hacia Oklahoma City con Bennett encabezando la tropa, dejando atrás el nombre del equipo, los colores y una historia de 41 años.
Oklahoma City tendrá una franquicia de la NBA para la temporada 2008-09 después del acuerdo anunciado ayer entre el equipo y la ciudad de Seattle, cortando el lazo con la ciudad que culminó con un juicio de seis días ante una corte federal sobre los términos del KeyArena. El juez había acordado dar un dictamen para ayer por la tarde.
“Lo logramos”, dijo Bennett, después de bajarse de un podio en Oklahoma City con el logo de la NBA y con las letras OKC. “La NBA estará en Oklahoma City la siguiente temporada”.
El acuerdo dicta que Bennett y su Professional Basketball Club LLC deben pagar millones de dólares en el término inmediato, mientras el nombre y los colores del equipo permanecerán en Seattle.
Bennett dijo que la mudanza empezaría hoy mismo y su primer enfoque será en los jugadores de los SuperSonics.
“En un mundo perfecto, me habría gustado ver a Clay Bennett irse sin el equipo”, dijo Steven Pyeatt, el co fundador de la agrupación Save Our Sonics, es decir, salven a los Sonics.
Todo esto es una victoria para Bennett, quien compró a los Sonics en 2006 de parte de la compañía Starbucks Corp. y su presidente, Howard Schultz por 350 millones de dólares y para llevar la franquicia a su ciudad natal.
Bennett enfrentó un crudo criticismo en Seattle por sus esfuerzos por tratar de construir una nueva arena como remplazo para la vetusta KeyArena, pero sobre todo fue la presunción de que se quería llevar a la franquicia desde un principio.