deportes@eluniversal.com.mxGUADALAJARA.— Su celular no ha dejado de sonar. Las felicitaciones no cesan. Francisco Javier Rodríguez sigue soñando despierto, pues ha vivido más de 24 horas intensas, inmersas en infinidad de sentimientos.
Su venta al PSV Eindhoven ahí está, pero aún no le cae el “20”. “Es la noticia buena que me motiva e ilusiona, pero ya hablé de esto, ahora me compete concentrarme en la Liguilla para conseguir el objetivo. He aprendido durante mi carrera a separar las cosas y por eso he llegado hasta donde he llegado, ahora busco el título”, dijo.
El tema de la mudanza ya ronda en su cabeza, sin embargo, éste se lo dejará a su esposa e hijos. “Están felices, ellos viven conmigo los triunfos y malos momentos, somos una familia y como tal, tenemos que salir adelante”.
Reconoce que llegar a Eindhoven será más fácil con la compañía de su compadre Carlos Salcido. “Ayer (viernes) me habló, está muy contento y ya me decía la torresota holandesa y burlándose el canijo, pero me felicitó y me puso al tanto de lo de allá; él conoce muy bien Eindhoven”, manifestó.
Con la cabeza más fría y abriendo el baúl de los recuerdos, El Maza reconoció que el momento más difícil en su carrera fue al inicio, en su segundo partido, por la goleada que les propinaron los Pumas (7-1), en aquel 19 de octubre de 2002.
Fue criticado y señalado por errores, enseguida lo enviaron a Primera A, pero aprendió: “La verdad es que, gracias a ese partido pude forjar el carácter que siempre me ha sacado adelante”.