| Los que llegan primero al campo de batalla y esperan al adversario se hallan en una posición descansada; los que llegan los últimos al campo de batalla y se entablan en la lucha quedan agotados. Sun Tzu Y aunque hasta este momento la Procuraduría General de la República (PGR) no ha iniciado ninguna investigación derivada del apagón de esta semana que dejó sin luz a más de 3 millones de personas en el Distrito Federal y el estado de México, ya que no hay indicios —hasta este momento— de que la falla en la subestación del valle de México de la compañía de Luz y Fuerza del Centro haya sido un acto premeditado, la sospecha se nos queda de que este incidente no fue un desafortunado accidente, sino que hubo mano negra. Los atentados y explosiones de julio a los gasoductos de Pemex en Guanajuato y Querétaro, además de las nuevas amenazas de hostigamiento planteadas por el Ejército Popular Revolucionario (EPR) la semana pasada para desestabilizar al régimen del presidente Felipe Calderón, tienen nervioso al gobierno. Por qué no decirlo: muchos esperamos que suceda otro atentado por parte del EPR en esta época navideña. Pero las acciones del EPR también son un recordatorio de la importancia de que México tenga una estrategia de seguridad nacional que incluya un componente de protección a las infraestructuras críticas del país. ¿Cuáles son estas estructuras críticas? Bueno, son todas aquellas estructuras, servicios y sus componentes informáticos que permiten que una sociedad moderna se mantenga conectada y funcionando. Estamos hablando desde la protección de la red eléctrica, carreteras, puentes, aeropuertos, puertos, fuentes de agua y, claro, la red cibernética. Para entender la gravedad y el impacto que tiene un atentado a una estructura crítica de un país, sólo recordemos los entre 50 y 100 millones de pesos diarios y la afectación a mil empresas en cuatro estados de la República provocados por los atentados del EPR. Y en este caso no hubo muertos. Pero imaginemos qué representaría para un país el que un grupo terrorista o un individuo desquiciado tratara de contaminar una de las plantas potabilizadoras de agua. O como lo que sucede con frecuencia en países donde hay grupos armados activos, donde buscan sistemáticamente atacar la red eléctrica, dejando sin electricidad a millones de personas por días y hasta por semanas (por eso la sospecha del apagón de esta semana). Ni hablar del impacto que tiene en la infraestructura bancaria, comercial y gubernamental cada vez que son víctimas de un ataque cibernético como el que sucedió en 2000 en el que un virus llamado I love you infectó unos 60 millones de computadoras alrededor del mundo con un costo estimado de 13 mil millones de dólares en daños. Un caso más reciente de un ataque cibernético con gran impacto sucedió este año en el que hackers rusos lanzaron un ataque cibernético a la red informática de Estonia, paralizando casi por completo todos los servicios por internet ofrecidos por el gobierno estonio. El problema que tiene todo gobierno democrático de defender sus infraestructuras críticas es que, por la magnitud y la diversidad de estas estructuras, es casi imposible proporcionar protección física. Dos, por la importancia que representan estas estructuras para el funcionamiento de los países, la simple amenaza de un ataque se traduce en gran nerviosismo y reacción por parte de la población. Además, un ataque a cualquiera de las infraestructuras críticas de un país, por más mínimo que sea, generalmente se traduce en un gran impacto en el gobierno y la población. Es por eso que, desafortunadamente, estas infraestructuras son blancos ideales para aquellos que buscan crear zozobra en una población o un país. Finalmente, ese es otro aspecto importante de crear un plan de acción coordinada y acordada para poder enfrentar una eventualidad. Un ejemplo de un plan de coordinación es el Plan Nacional de Protección a la Infraestructura (NIPP) que se encuentra en el portal de la Secretaría de Homeland Security: www.dhs.gov. Si entre el mismo gobierno mexicano uno se cuestiona la capacidad de coordinación, es casi imposible imaginarse que exista un plan de coordinación con el resto del país. salazaropina@aol.com www.anamariasalazar.com Analista política |