En los últimos 10 días hemos visto el tamaño de la miseria moral de algunos laboratorios farmacéuticos extranjeros que operan en México. Primero en ocasión de la Reunión de Ministros de Salud y Educación y posteriormente en la Conferencia Internacional auspiciada por la ONU para el combate del VIH.En declaraciones muy claras, el subsecretario de la Secretaría de Salud mencionó, según los medios, que los laboratorios se niegan a reducir los precios de los medicamentos para combatir este mal, entre otras cosas, “porque somos miembros de la OCDE y por lo tanto somos considerados como un país rico, razón por la cual el gobierno, a través del sistema público y los particulares, paga hasta cuatro veces más de lo que se paga en otros países”. Mencionó incluso que se intentó comprarlos vía la Oficina Panamericana de la Salud, que lo hace para varios países latinoamericanos, y los laboratorios amagaron con no venderle medicamentos si incluía a México. Lo que Brasil y Argentina, por mencionar países comparables con México, pagan por algunos medicamentos es tres veces inferior, y en algunos casos 10 diez veces. Ante estos precios el gobierno mexicano ha declarado que se acabará el fondo para el combate de los llamados “gastos catastróficos”, donde se encuentran los medicamentos contra el VIH. También el secretario de Salud se lanzó contra los laboratorios, indicando que podría eliminarse el requisito de planta —aspecto llevado a la práctica esta semana— para abaratar los precios e incluso mencionó la posibilidad de romper las patentes si los laboratorios no cooperan. Este es un elemento fundamental utilizado por otros países para presionar a estos mercenarios de la salud y lograr mejores precios. India y Brasil, entre otros, han roto las patentes de algunos medicamentos y la industria ha tenido que negociar, otorgando mejores precios. La presión del gobierno ha llegado a tal punto que uno de los laboratorios denunciados por el subsecretario ha reducido sus precios en casi 40%. Algunos panegíricos muy bien pagados por las oficinas de relaciones públicas ya están diciendo que este hecho no tiene relación con las declaraciones del gobierno. La Secretaría de Salud, encabezando al gobierno, debe lograr precios más ajustados a la realidad mexicana y no a la realidad que algunos quisieron vendernos entrando a la OCDE, que de poco y malo ha servido, como estamos viendo. Si en el corto plazo no bajan los precios, el gobierno debe utilizar la medida extrema a la que tanto temen los laboratorios: romper dichas patentes. Hoy el precio de estos medicamentos y de muchos otros está por las nubes, como las utilidades de los laboratorios, pero a costa de la pobreza y la muerte de mexicanos sin los recursos para pagarlos. También se puede retomar el control de precios, que en este caso sería muy justificado y manejable por parte de las autoridades. En el curso de la historia se ha visto que los laboratorios farmacéuticos sólo entienden con medidas de presión y hoy en México lo están demostrando. Lástima que gasten tantos recursos en anuncios estúpidos y en “convenciones todo pagado” para decenas de personas y no se ocupen de fijar precios justos a sus productos. Esta es la moral que los domina: la del lucro y la ganancia. Analista político y economista |