Alex Madrigal El Universal Domingo 23 de marzo de 2008
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La inspiración le llegó a Amandititita cuando vio en la portada de una revista al actor Gabriel Soto aceptando su metrosexualidad.
Esa imagen la iluminó en un momento donde no podía terminar su novela, durante sus estudios de literatura.
Actualmente, su canción “Metrosexual” refleja una generación creada por su mente cuentista, donde sus letras tienen desarrollo, clímax y desenlace.
Ella es la imagen antipop de la industria musical. Sus canciones son raras, pero divertidas y pegajosas, un estilo al que ella llama: anarcumbia.
“Los metrosexuales no existían hace años, pero cuando hice la canción pensé mucho en que quedara en la memoria colectiva. Yo quise hacer algo como ‘La mesa que más aplauda’, pero que tuviera una historia, un cuento”, explicó.
Amanda Lalena Escalante Pimentel, hija del poeta urbano Rockdrigo González, creador “Estación Metro Balderas”, cambió su realismo mágico y se comenzó a relajar, quitándole todo formalismo a sus historias, hasta que incursionó en la poesía urbana. Con las regalías que genera el catálogo de su papá, “que eran 2 mil 800 pesos mensuales”, aclaró Amandititita, pagó su carrera en la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) y en la Escuela Dinámica de Escritores para sentar las bases de su estilo popular de historias urbanas.
Como una aspirante al ambiente exquisito de la intelectualidad, la cuentista de 28 años creo un estilo con la ayuda del músico Lino Nava (La Lupita), para que la gente “de la Alameda Central” pudiera escuchar sus historias “con la música que acostumbran”. Aunque ella preferiría que leyeran, por ejemplo, su cuento Santa Claus bicolor.
“Tengo la fortuna de ser amiga, de quienes considero muy pensantes como Santiago Sierra, Artemio, Guillermo Fadanelli. Salgo mucho de fiesta con ellos y en todo momento nos gusta bailar lo mismo, entonces mi música es como esa fusión de que tenga contenido pero que hable de la gente, porque yo hablo de la gente de México pero ellos no son los que compran un libro, por eso creé esto”, dijo.
“La microbusera”, “La mataviejitas”, “La muy muy”, “Viernes de quincena”, “Libidinoso” y “El balneario”, entre otros temas, son las experiencias que le de dan vida a su disco homónimo.
—Amanda, ¿estás consciente de que tu historia pudo haber sido otra cuando tu papá fue víctima del terremoto de 1985?
—Yo siento que en mi vida la tragedia ha estado muy presente y no sólo por mi papá, sino con historias terribles que me ha tocado vivir. La desgracia ha estado latente en mi vida hasta hace meses, sin embargo tomé la decisión de que a pesar de todo no me iba a llevar el carajo, sino encaminar esa rabia y encarar la vida.
En 1985, ella estaba con su madre en Tampico y tenía seis años, por lo que recuerda poco a su padre. “Sé que muchas personas van a llegar a Rockdrigo por mí. La generación youtube o myspace no lo conocían; leo comentarios donde dicen que desconocen a mi padre y no me molesta, porque yo tengo algo qué decir”.