BERLÍN.— El asesinato que tiene en estado de alerta a Londres fue cometido el domingo pasado, pero apenas ayer, un alto oficial de Scottland Yard ofreció a la prensa británica algunos detalles de la horrible muerte que padecieron Laurent Bonomo y Gabriel Ferez, dos estudiantes franceses de 23 años.
El autor, o los autores del crimen, ataron a los dos jóvenes, los amordazaron y, acto seguido, los apuñalaron con una violencia que impactó a los experimentados agentes de la policía más famosa del mundo.
Cuando, alertados por los vecinos, los agentes ingresaron al pequeño piso ubicado en New Cross, un suburbio de la capital británica, no dieron crédito a lo que veían. Bonomo, un exitoso estudiante de Bioquímica de la Universidad de Clermont-Ferrand, fue apuñalado 196 veces y los forenses determinaron que recibió unas 100 puñaladas en la espalda después de muerto.
Su amigo Ferez, alumno del mismo centro universitario, recibió 47 puñaladas. Ambos fueron apuñalados en la espalda, en el torso, en la cabeza y en la nuca, pero también recibieron otras heridas, que la policía describió como “terroríficas”.
Los dos estudiantes, que llegaron a Londres en mayo, habían sido becados para seguir un curso de tres meses en el Imperial College. El domingo se habían dado cita para presenciar la final de la Eurocopa entre España y Alemania. Aparentemente, fueron atacados mientras se entretenían con un juego electrónico. Después de masacrar a los dos jóvenes, el o los asesinos regaron los cuerpos con líquido inflamable y les prendieron fuego. Cerca de las 22 horas del domingo se produjo una explosión y los vecinos alertaron a los bomberos y a la policía.
“Todos los que se ocupan del caso están conmocionados. Nunca vi heridas así en toda mi carrera”, admitió Mick Duthie, inspector jefe de Scottland. “No diría que fue un ataque profesional, fue un ataque frenético, horrible, horrendo”, añadió.
Por ahora, Scottland Yard tiene una pista. Seis días antes del doble asesinato alguien robó un ordenador portátil en el pequeño piso de Laurent. “El ladrón podría haber tenido un llave y haber sorprendido a las víctimas en la casa”, dijo el inspector Duthie, quien tampoco descartó la posibilidad de que el asesino haya confundido a sus víctimas con otras personas.