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La decisión ya está tomada. Las protestas no funcionaron. Los niños que son atendidos en el Hospital Psiquiátrico Infantil “Juan N. Navarro”, considerado el más importante del país, serán trasladados el próximo mes a un edificio de 36 años de antigüedad, cuyas oficinas están siendo acondicionadas como consultorios y dormitorios.
Las actuales instalaciones del “Juan N. Navarro” serán “absorbidas” por su vecino, el Instituto Nacional de Cancerología, que extenderá sus instalaciones como resultado de un convenio que realizó la administración del presidente Vicente Fox (2000-2006) con la industria tabacalera.
En el lugar del Hospital Psiquiátrico Infantil se construirá una nueva torre para enfermos con cáncer que será financiado con dinero que aportaron las tabacaleras. Mientras que el “Juan N. Navarro” se mudará a las instalaciones que tiene enfrente y que pertenecían a la Secretaría de Educación Pública.
Los dos nosocomios quedarán en la misma zona de hospitales ubicada al sur de la ciudad, pero los padres de los menores afectados y los trabajadores del hospital siquiátrico infantil se oponen a la mudanza. No quieren dejar el lugar que se diseñó especialmente para atender a niños con problemas mentales.
“Es como si nos quisieran cambiar de una casa en una zona de clase media, a un departamento ubicado en una unidad habitacional, sin tomar en cuenta que los niños con enfermedades mentales necesitan contar con espacios amplios para recuperarse”, dicen.
Pero las autoridades de la Ssa defienden el cambio, y aseguran que la nueva sede del hospital, ubicado frente al actual, ofrece un espacio nuevo, mejor y más amplio.
Además de que advierten que el estado físico del hospital siquiátrico infantil es muy malo, porque tiene una antigüedad de 42 años y no ofrece las condiciones mínimas de seguridad y eficiencia para atender adecuadamente a los pacientes.
“Tendríamos que tirarlo para hacer uno nuevo”, afirma José Ángel Córdova Villalobos, secretario de Salud.
Las nuevas instalaciones del hospital, a las que tuvo acceso EL UNIVERSAL, están integradas por un complejo de nueve edificios independientes que pertenecieron a la Secretaría de Educación Pública y que están siendo adecuados para consultorios, dormitorios, aulas y salas de usos múltiples.
La superficie total de este terreno es la mitad de lo que actualmente tiene el “Juan. N. Navarro”; está rodeado por un barda de piedra y tiene tres entradas; cuenta con menos áreas verdes que el actual hospital, pero se encuentran en mejor estado.
El espacio para estacionamiento también es menor. Los edificios, en los que estará ubicada el área de hospitalización, son de dos niveles y no cuentan con rampas para acceder en sillas de ruedas. En su interior todavía se puede ver a los trabajadores que colocan muros falsos para adecuarlos al nuevo proyecto y que quitan los vidrios de las ventanas para sustituirlos por material que no sea riesgoso para los niños.
Ahí, lo que antes era una oficina ahora será un dormitorio, en el que sólo entrarán una o dos camas por el reducido espacio que tienen. Incluso, los baños que eran de estas oficinas se mantendrán en el mismo lugar, y lo único que colocarán serán nuevas tazas y lavabos.